martes, 16 de junio de 2009





LOS 21 PUNTOS

1.- Toda persona tiene derecho a investigar, buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas, sin censura previa, a través de la radio y la televisión, en el marco del respeto al Estado de derecho democrático y los derechos humanos.
2.- La radiodifusión es una forma de ejercicio del derecho a la información y la cultura y no un simple negocio comercial. La radiodifusión es un servicio de carácter esencial para el desarrollo social, cultural y educativo de la población, por el que se ejerce el derecho a la información.
3.- Se garantizará la independencia de los medios de comunicación. La ley deberá impedir cualquier forma de presión, ventajas o castigos a los comunicadores o empresas o instituciones prestadoras en función de sus opiniones, línea informativa o editorial, en el marco del respeto al estado de derecho democrático y los derechos humanos. También estará prohibida por ley la asignación arbitraria o discriminatoria de publicidad oficial, créditos oficiales o prebendas.
4.- Las frecuencias radioeléctricas no deben transferirse, venderse ni subastarse. Nadie debe apropiarse de las frecuencias. Las frecuencias radioeléctricas pertenecen a la comunidad, son patrimonio común de la humanidad, y están sujetas por su naturaleza y principios a legislaciones nacionales así como a tratados internacionales. Deben ser administradas por el Estado con criterios democráticos y adjudicadas por períodos de tiempo determinado a quienes ofrezcan prestar un mejor servicio. La renovación de las licencias estará sujeta a audiencia pública vinculante.
5.- La promoción de la diversidad y el pluralismo debe ser el objetivo primordial de la reglamentación de la radiodifusión. El Estado tiene el derecho y el deber de ejercer su rol soberano que garanticen la diversidad cultural y pluralismo comunicacional. Eso implica igualdad de género e igualdad de oportunidades para el acceso y participación de todos los sectores de la sociedad a la titularidad y gestión de los servicios de radiodifusión.
6.- Si unos pocos controlan la información no es posible la democracia. Deben adoptarse políticas efectivas para evitar la concentración de la propiedad de los medios de comunicación. La propiedad y control de los servicios de radiodifusión deben estar sujetos a normas antimonopólicas por cuanto los monopolios y oligopolios conspiran contra la democracia, al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la cultura y a la información de los ciudadanos.
7.- El público tendrá derecho a acceder a una información plural, así como a la diversidad cultural. Para ello se deberá garantizar la indemnidad intelectual y estética de los trabajadores de la comunicación y de todos aquellos que participan en la producción de bienes culturales.
8.- En los casos de una integración vertical u horizontal de actividades ligadas, o no, a la comunicación social, se deberán establecer regulaciones que promuevan el pluralismo, respeten las incumbencias profesionales y derechos intelectuales de los artistas y demás trabajadores de la comunicación y el espectáculo.
9.- Deberá mantenerse un registro público y abierto de licencias. El registro deberá contener los datos que identifiquen fehacientemente a los titulares de cada licencia, y los integrantes de sus órganos de administración además de las condiciones bajo las cuales fue asignada la frecuencia. Las localizaciones radioeléctricas no previstas en los planes técnicos deberán ser puestas en disponibilidad a pedido de parte con la sola demostración de su viabilidad técnica.
10.- No podrán ser titulares de licencias de servicios de radiodifusión ni integrantes de sus órganos directivos, quienes ocupen cargos electivos oficiales nacionales, provinciales o municipales, funcionarios públicos de los distintos poderes, miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad, como así tampoco aquellos que hayan tenido participación comprometida con violaciones a los derechos humanos.
11.- Existen tres tipos de prestadores de servicios de radiodifusión: públicos, comerciales y comunitarios de organizaciones de la Sociedad Civil sin fines de lucro. Quedará prohibido todo tipo de discriminación o cercenamiento a causa de la naturaleza jurídica de la organización propietaria, en cuanto a potencia, cantidad de frecuencias disponibles o limitaciones a los contenidos. Todos los servicios de radiodifusión podrán contratar publicidad en igualdad de condiciones, ya que así se respetan los derechos humanos económicos, sociales y culturales.
12.- Los medios estatales deberán ser públicos y no gubernamentales. Deberán proveer una amplia variedad de programación informativa, educativa, cultural, de ficción y de entretenimiento garantizando la participación ciudadana y la atención a las necesidades de la población. En todas las regiones del país se destinará una frecuencia a la recepción gratuita del canal de TV pública nacional y de Radio Nacional; y de igual forma se reservará al menos una frecuencia para una radio y una emisora de TV provincial y una emisora de FM municipal . Los servicios de la radiodifusión universitaria constituyen un sistema público de gestión autónoma y se reservará no menos de una frecuencia de radiodifusión a cada una de las Universidades públicas nacionales.
13.- Los planes técnicos deberán reservar al menos el 33% de frecuencias, en todas las bandas, para entidades sin fines de lucro. En estos casos tendrá que prevalecer como criterio de asignación de frecuencias el plan de servicios y la inserción de las entidades en su comunidad.
14.- La ley establecerá cuotas que garanticen la difusión sonora y audiovisual de contenidos de producción local, nacional y propia. Esto implica producción realizada por actores, músicos, directores, periodistas, artistas, investigadores y técnicos argentinos, y reglamentará la obligación de inversión en producción propia y en la compra de derecho de antena de películas nacionales.
15.- La explotación de los servicios de radiodifusión es indelegable y debe ser prestada por el propio titular de la licencia.
16.- Las repetidoras y cadenas deben ser una excepción a la regla de modo tal de priorizar el pluralismo y la producción propia y local, salvo para las emisoras estatales de servicio público o la emisión de acontecimientos de carácter excepcional.
17. La publicidad sonora y audiovisual será de total producción nacional y deberá siempre diferenciarse de los contenidos de la programación, no estará incluida en esta, se difundirá en tandas claramente identificadas al inicio y al final por la señal distintiva del medio y no inducirá a estafas y engaños a la comunidad.
18. Los sistemas de distribución de señales deberán incluir en su grilla de canales las emisoras de TV de aire de la localidad, el canal público nacional y un canal con producción informativa local y propia.
19. La autoridad de aplicación deberá respetar en su constitución el sistema federal y estará integrada además por organizaciones de la sociedad civil no licenciatarias y por representantes de las entidades representativas de los trabajadores de los medios y de las artes audiovisuales.
20.- Se creará la figura de la "Defensoría del público", con delegaciones en las provincias, que recibirá y canalizará las inquietudes de los habitantes de la Nación. Deberá incluirse un capítulo que garantice los derechos del público. Estos podrán ser ejercidos directamente por los habitantes de la Nación o a través de la defensoría del público.
21. En la nueva ley se deberá contemplar la normalización de los servicios de radiodifusión atendiendo a las necesidades de aquellos impedidos de acceder a una licencia por las exclusiones históricas de la ley 22.285 y la administración arbitraria de las frecuencias por parte del Estado nacional.




La credibilidad del gobierno y el programa de Tinelli.

La realidad que parece parodia

La crisis de credibilidad por la que atraviesa el gobierno se convierte cada vez más en una puesta en escena que parece salida de un programa de Tinelli.
¿O es que realmente sale de un programa de Tinelli?
¿Será porque la actual dirigencia se empeña en creer que el pueblo es idiota, que porque se está muriendo de hambre mientras ellos retozan en amplios placeres “buittonianos”, la gente dejó de analizar lo que es tan evidente?
Es que el manoseo hacia la gente se torna intolerable, la vergüenza se pierde entre las oscuras tácticas para seguir en el poder.
Hoy en día es más vergonzoso ser parodiado en un programa de televisión que ser descubierto en un fraude.
¿No es poco sensato decir a boca de jarro por todos los medios que si la ley dice que para ser diputado hay que si o si tener residencia en capital federal, no es requerido explícitamente para ser candidato? Quizás se subestime a quienes escuchan, y eso no es bueno. Además;¿No habría que tener un poco más de pudor?
Y respetar la inteligencia de la gente es algo que debería hacerse, tener en cuenta que por más que la LEY no indique algo, existe otro fuerte mandato que liga las patrias y hermana los pueblos que, aunque muy en desuso por estos tiempos se sigue llamando ETICA.
Entonces, ¿de qué se quejan cuando critican a la televisión por tomarlos en chiste?
Si pareciera salida de un sketch de ShowMatch la escena que protagonizan Massa y Scioli, mientras uno se hace “el confundido” y el otro “el indeciso”, y no ponen punto final al hecho de que en realidad nunca van a asumir en caso de ganar una banca en las próximas elecciones, y que sólo están en la lista para dar apoyo a los K. ¿De verdad creen que les creen?¿De verdad?
Y mientras todo esto pasa, el argentino alienado se sienta frente a una tele, después de pasar todo el día renegando con los precios, con la inseguridad, y la desigualdad y la injusticia, y se ríe, se ríe a carcajadas, pero no se ríe de ellos, se ríe de si mismo, se ríe de los estúpido que se siente por que otra vez votó mal, porque otra vez el foco no esta donde debería, es que el foco está muy lejos. Y las cosas van de mal en peor, para el pueblo por supuesto, pero él se mata de risa cuando la emulan a Cristina y queda en ridículo, “ahora le toca a ella” piensa, “que ahora se mofen de ella, y no de mi, a mi me toca mañana otra vez, pero esta noche te toca a VOS”

El resabio de la dictadura militar
Un desaparecido más.

Mi país, señor juez, vivió hace ya 32 años una de las peores etapas de su historia. Una etapa que quedó grabada en la memoria de todos mis compatriotas, en la de aquellos que se quedaron; en la de aquellos que se fueron, pero no en la de los 30 mil que murieron.
Mi intención no es contarle, señor juez, los acontecimientos de aquella nefasta dictadura militar, ni expresarle lo que realmente siento acerca de los hijos de puta que suprimieron una generación completa; sino explicarle el por qué de la insensibilidad política y social de la que hoy se me acusa.
Mis padres, su señoría, intentaron educarme dentro de las normas que mi generación requería, es decir me mantuvieron, limpia, alimentada y consciente de que si algún día se me ocurría salir a pelear por mis ideales, seguramente iba a terminar acostada en una cama con una rata entrándome por la vagina, o bien siendo responsable de la desaparición de aquellos que me rodearan.
Es por eso señor juez, que además de verme impedida psicológicamente para usar una agenda, con miedo de que algún dia la usaran como arma para matar a mis amigos, le temo a las revueltas en las calles, a las manifestaciones y a los manifestantes, que según mis mayores, “algo habrán hecho”.
Esos chicos que usaban el pelo largo y se drogaban formaban la guerrilla subversiva, formaban la voz impetuosa de una generación que estaba intentado no dejarse callar por una manga asesinos que no tenían escrúpulos, ni vergüenza, ni cojones para enfrentar la opinión pública, y por esos hacían desaparecer las evidencias (léase, perejiles, hermanos, novias, hijos y nietos).
Mi defensa está basada en el miedo, su señoría, en el miedo a gritar, en el miedo a decir, en el miedo a morir, en el miedo a desaparecer. El terror que infundió esa patética dictadura militar, comandada por un hombre sin reflejos ni raciocinio, quedó tatuada a fuego en mi piel, en mi mente y en mi país.
Creer que todas las organizaciones sociales terminarían en una revuelta contra el poder, fue lo que me impidió, desde chica comprometerme con cualquier ideal, si hasta me conformé con pagar el boleto común para ir al colegio, porque temía por la vida de mi hermano mayor que insistía en reclamar el boleto estudiantil. La noche de los lápices no dejaba de aparecerse en mis sueños.
Y reflexiono, su señoría, y me pregunto: ¿Qué pasaría si algún día saliera de esta pereza, muy cómoda por cierto, y comenzara a decir lo que pienso, y enfrentara el miedo a la represión haciendo valer mis derechos de “ser humano y democrático”? ¿Qué pasaría si cortara de raíz la cultura del no te metás?
¿Contagiaría a mis contemporáneos y los impulsaría a honrar el esfuerzo y la sangre de aquellos que pelearon por una Argentina más justa? ¿Usted que cree señor juez? Usted que me juzga por apática y por ser una sorda voluntaria. ¿Cree que quizás si enfrentara el miedo que me inculcaron todos estos años algo cambiaría?
Yo por mi parte ya no sé lo que creo, sólo sé que no se puede vivir bajo el manto de la amenaza, del rigor y de la muerte, pienso que por esta vida se pasa sólo una vez y es inútil pasar como si nada hubiera ocurrido. Por algo estamos en este mundo…
Es por eso señor juez, que ahora yo le pregunto a usted que me sienta en el banquillo de los acusados, ¿Dónde estaba la noche que se llevaron a mi verdadera madre? ¿Y dónde estaba cuando mataron a mi padre y a su hermano? ¿Cuántas veces salió a las calles a defender a los casi niños que eran golpeados y maltratados hasta la muerte?
Es que parece muy sencillo estar en su lugar, ocupándose de lo que otros hacen o dejan de hacer, mirando la paja en el ojo ajeno muy lleno de coraje y una conciencia muy limpia, sin dejar de dictar las reglas para lograr un sociedad digna, pero para variar se encarga efectivamente de no cumplir con ninguna de ellas.
Su generación mató mi entusiasmo, liquidó mi rebeldía y anestesió mis impulsos, tendió una trampa de la cual no puedo salir, y de la cual espero, mis hijos y los hijos de mis hijos, tengan el valor suficiente para eludir. Usted convirtió mi sentido de la justicia en un desaparecido más.
Es por eso, Señor Juez que no soy yo la que tendría que ser juzgada hoy, sino usted.