
Cómo informan los medios de comunicación.
Los medios: una verdad a medias
Pensar en dar una noticia, hoy en día se traduce en el mas explicito hecho de vender un producto.
Es poner en la vidriera, aquellos ejemplares que realcen las características de la mercadería esperando que mucha gente pase por la vereda y apoye su nariz, esperando que se les cuente aun más, hasta sentir que ya no puede recibir ni una gota extra de información.
Es que el hecho de vivir en un mundo globalizado, ha logrado convertir a los medios en un gran supermercado, donde la competencia se vuelve cada vez más feroz, y la lucha por conseguir clientes se torna cada vez mas descarnada.
Asumir que el público es bombardeado por los medios informativos no es incorrecto, y que los medios plantean los escenarios donde las cosas suceden mucho menos, pero es importante, tanto casi al punto de lo imprescindible, a la hora de declararse poseedor del conocimiento de la actualidad, saberse critico de la vorágine informativa que envuelve, hoy a los consumidores mediáticos.
Porque el problema no lo tiene aquel que no lee a diario 8 de los tantos periódicos importantes del país, sino aquel que cree estar parado en el único pedazo de hielo firme, en medio de un deshielo de subjetividades.
La frase “el negro Oro dijo que a Pirulito lo mataron porque era gay”; o “si Feinman dijo que era un H…de p…. seguro que tiene razón” demuestran que la gente se “casa” con los medios que consume, y que dan total crédito a las noticias por ellos emitidas, sin darse cuenta que lo que más le importa a ese medio es que sea comprado, adquirido, visitado y que el oyente, lector o lo que sea, siempre recurra a él y pueda repetirlo todo el día, hasta que mañana den otra información, la cual quizás, tampoco sea constatada y por lo tanto no interese el nivel de verdad que esta posea.
Por eso lo malo no es ser victima del imponente caudal de información vertido día tras día, segundo tras segundo por los medios masivos, si no no reconocerse como tal.
Saber que se es parte de un plan de venta representaría tener una mirada crítica con respecto a los que se quiere vender, y por lo tanto no comprar lo primero que es ofrecido, si no más bien, optar selectivamente y “no dejarse vender pescado podrido y salir a gritar lo contento que uno está por el salmón que acaba de adquirir”.
Los medios: una verdad a medias
Pensar en dar una noticia, hoy en día se traduce en el mas explicito hecho de vender un producto.
Es poner en la vidriera, aquellos ejemplares que realcen las características de la mercadería esperando que mucha gente pase por la vereda y apoye su nariz, esperando que se les cuente aun más, hasta sentir que ya no puede recibir ni una gota extra de información.
Es que el hecho de vivir en un mundo globalizado, ha logrado convertir a los medios en un gran supermercado, donde la competencia se vuelve cada vez más feroz, y la lucha por conseguir clientes se torna cada vez mas descarnada.
Asumir que el público es bombardeado por los medios informativos no es incorrecto, y que los medios plantean los escenarios donde las cosas suceden mucho menos, pero es importante, tanto casi al punto de lo imprescindible, a la hora de declararse poseedor del conocimiento de la actualidad, saberse critico de la vorágine informativa que envuelve, hoy a los consumidores mediáticos.
Porque el problema no lo tiene aquel que no lee a diario 8 de los tantos periódicos importantes del país, sino aquel que cree estar parado en el único pedazo de hielo firme, en medio de un deshielo de subjetividades.
La frase “el negro Oro dijo que a Pirulito lo mataron porque era gay”; o “si Feinman dijo que era un H…de p…. seguro que tiene razón” demuestran que la gente se “casa” con los medios que consume, y que dan total crédito a las noticias por ellos emitidas, sin darse cuenta que lo que más le importa a ese medio es que sea comprado, adquirido, visitado y que el oyente, lector o lo que sea, siempre recurra a él y pueda repetirlo todo el día, hasta que mañana den otra información, la cual quizás, tampoco sea constatada y por lo tanto no interese el nivel de verdad que esta posea.
Por eso lo malo no es ser victima del imponente caudal de información vertido día tras día, segundo tras segundo por los medios masivos, si no no reconocerse como tal.
Saber que se es parte de un plan de venta representaría tener una mirada crítica con respecto a los que se quiere vender, y por lo tanto no comprar lo primero que es ofrecido, si no más bien, optar selectivamente y “no dejarse vender pescado podrido y salir a gritar lo contento que uno está por el salmón que acaba de adquirir”.


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