
Peronismo: un movimiento popular que se apagó con el viento
Trabajo, Voz y Voto
Un hito en la historia de la República Argentina, resultó ser aquel 16 de Junio de 1955, cuando el pueblo aclamaba por las calles de la ciudad, al ícono político y social, en el que, con el tiempo, se había convertido el General Juan Domingo Perón.
Hombres y mujeres de todas las edades se daban cita en la Plaza de Mayo, frente a la mirada atónita de los pitucos de la Capital, que espantados, fruncían el ceño en rechazo al inminente “aluvión zoológico”, que tanto les arruinaría el paisaje, (y la fiesta para unos pocos).
Hombres y mujeres se acercaron a la Plaza, para poder vocear el nombre de aquel, que les había dado lo más preciado en aquella época: Trabajo, Voz y Voto.
Aquella, resultó ser una de las manifestaciones más imponentes de la historia del país, pero no por su grandeza o despliegue, si no porque los miles de ciudadanos que cruzaron aguas y cemento para proclamar a su presidente, fue atacada de la manera más cruel que pueda recordarse; desde el aire y sin aviso, 300 muertos y 1500 heridos resultaron de saldo, aquella sangrienta tarde de otoño.
Sin embargo en la actualidad, pensar en el caos de tránsito y accesibilidad que se vive en la Ciudad cada vez que se realiza una movilización, provoca que no se vea con claridad lo que hace unos 50 años significaba la congregación del pueblo. En esta época todo es diferente, las movilizaciones ya no se dan de manera espontánea, no se pelea por lo que en realidad se desea. Hoy se lucha por aquello que conviene, pero no a uno mismo, si no al político de turno, o al que ostenta serlo. Hoy la lucha es de unos pocos, llevada a cabo por otros muchos.
Se podrá hablar de demagogia, se podrá pensar que con plata de otro es fácil hacer caridad, pero es preciso decir que Perón despertó a un pueblo adormilado por el manto de la desigualdad; que le enseñó que para que las cosas sucedan “hay que moverse”.
Perón se convirtió en un icono, pero no por capricho de la moda, o porque algún canal de televisión lo mediatizara tanto como para que carcomiera el juicio de las personas de aquella época, como sucede actualmente. Sino que la gente así lo sentía, les había dado un lugar en el mundo, y por eso le eran fieles.
Entonces, cabe preguntarse ¿dónde quedó toda la pasión que despertaba Juan Domingo Perón?, ¿Murió con él? ¿En que quedó aquel Movimiento Peronista que tanto hacia por los trabajadores?
Eso es lo que se pregunta el pueblo hoy, ante la falta de una imagen política que haga renacer en la sociedad esas ganas de luchar por los ideales, esas ganas de atiborrarse en una plaza, cueste lo que cueste, a corear el nombre de alguien que, como Perón les de, lo que otros quieren tapar con planes y subsidios: que les de la DIGNIDAD.
Pero si lo que se sabe hoy de la dignidad siempre está relacionado con el poder adquisitivo. Se tiene o no una “vida digna” dependiendo de los bienes y servicios a los que se puedan acceder.
Pero la palabra Dignidad es mucho más que eso; tiene que ver con los principios, con los derechos, con el valor.
Y Perón fue todo eso para la Argentina, hizo sentir en cada hombre, que luchar valía la pena, así como pelear por los principios y los derechos de aquel que trabaja estaba bien.
En definitiva el Peronismo le dio a la gente la libertad para pensar y reclamar lo que le correspondía, y la gente sentía que tenían alguien en quien confiar.
¿Igual que ahora no?
Trabajo, Voz y Voto
Un hito en la historia de la República Argentina, resultó ser aquel 16 de Junio de 1955, cuando el pueblo aclamaba por las calles de la ciudad, al ícono político y social, en el que, con el tiempo, se había convertido el General Juan Domingo Perón.
Hombres y mujeres de todas las edades se daban cita en la Plaza de Mayo, frente a la mirada atónita de los pitucos de la Capital, que espantados, fruncían el ceño en rechazo al inminente “aluvión zoológico”, que tanto les arruinaría el paisaje, (y la fiesta para unos pocos).
Hombres y mujeres se acercaron a la Plaza, para poder vocear el nombre de aquel, que les había dado lo más preciado en aquella época: Trabajo, Voz y Voto.
Aquella, resultó ser una de las manifestaciones más imponentes de la historia del país, pero no por su grandeza o despliegue, si no porque los miles de ciudadanos que cruzaron aguas y cemento para proclamar a su presidente, fue atacada de la manera más cruel que pueda recordarse; desde el aire y sin aviso, 300 muertos y 1500 heridos resultaron de saldo, aquella sangrienta tarde de otoño.
Sin embargo en la actualidad, pensar en el caos de tránsito y accesibilidad que se vive en la Ciudad cada vez que se realiza una movilización, provoca que no se vea con claridad lo que hace unos 50 años significaba la congregación del pueblo. En esta época todo es diferente, las movilizaciones ya no se dan de manera espontánea, no se pelea por lo que en realidad se desea. Hoy se lucha por aquello que conviene, pero no a uno mismo, si no al político de turno, o al que ostenta serlo. Hoy la lucha es de unos pocos, llevada a cabo por otros muchos.
Se podrá hablar de demagogia, se podrá pensar que con plata de otro es fácil hacer caridad, pero es preciso decir que Perón despertó a un pueblo adormilado por el manto de la desigualdad; que le enseñó que para que las cosas sucedan “hay que moverse”.
Perón se convirtió en un icono, pero no por capricho de la moda, o porque algún canal de televisión lo mediatizara tanto como para que carcomiera el juicio de las personas de aquella época, como sucede actualmente. Sino que la gente así lo sentía, les había dado un lugar en el mundo, y por eso le eran fieles.
Entonces, cabe preguntarse ¿dónde quedó toda la pasión que despertaba Juan Domingo Perón?, ¿Murió con él? ¿En que quedó aquel Movimiento Peronista que tanto hacia por los trabajadores?
Eso es lo que se pregunta el pueblo hoy, ante la falta de una imagen política que haga renacer en la sociedad esas ganas de luchar por los ideales, esas ganas de atiborrarse en una plaza, cueste lo que cueste, a corear el nombre de alguien que, como Perón les de, lo que otros quieren tapar con planes y subsidios: que les de la DIGNIDAD.
Pero si lo que se sabe hoy de la dignidad siempre está relacionado con el poder adquisitivo. Se tiene o no una “vida digna” dependiendo de los bienes y servicios a los que se puedan acceder.
Pero la palabra Dignidad es mucho más que eso; tiene que ver con los principios, con los derechos, con el valor.
Y Perón fue todo eso para la Argentina, hizo sentir en cada hombre, que luchar valía la pena, así como pelear por los principios y los derechos de aquel que trabaja estaba bien.
En definitiva el Peronismo le dio a la gente la libertad para pensar y reclamar lo que le correspondía, y la gente sentía que tenían alguien en quien confiar.
¿Igual que ahora no?


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